LOS FENÓMENOS TRANSICIONALES, DESDE EL PARADIGMA DE LA COMPLEJIDAD

Por Lidia Far Ballester

 

Heidegger vs Winnicott, el punto de partida.

Julieta Barreiro, en su ensayo “El objeto transicional y la obra de arte, un acercamiento entre Heidegger y Winnicott”,  enlaza la obra de arte -en el sentido de que es algo más que un objeto útil y genera significados por sí misma- con el Objeto Transicional, al entender a ésta como un mecanismo de frontera entre lo humano y su trasicionalidad por el mundo. Mientras Winnicott se pregunta sobre la persona como creadora, Heidegger relaciona la creatividad y el arte en su sentido abstracto con la función mediadora de regulación humanidad-mundo, garantizando el pasaje dinámico entre dos espacios: el arte como transicional.

Esta visión que presenta Barreiro sobre el arte en Heidegger me lleva hacia la idea fundamental de la función reguladora del Objeto Transicional (O.T. desde este momento) de Winnicott, y por tanto no puedo menos que enlazarla con los parámetros del Paradigma del Pensamiento Complejo de Edgar Morin (la realidad se comprende y se explica simultáneamente desde todas las perspectivas posibles), las interpretaciones de Ilya Prigogine acerca de la necesidad de comprender la inestabilidad como propiedad de la naturaleza y la reconstrucción de nuestras relaciones con ella, y con la ecología profunda en el sentido de la necesidad de convivencia de los seres vivos e inertes del planeta (autopoiesis de Maturana y Varela[1]).

Atendiendo a esta lectura, el O.T. es parte de los procesos de mediación, tanto en el sentido al que refiere Barreiro en su interpretación de Heidegger y su idea de ser ahí, existir (dasein) en relación al ciclo de la vida, como en los procesos de la Mediación Artística y del Arteterapia, en relación al proceso de recuperación y prevención de la salud. 

La mirada holística como figura epistemológica.

En este ensayo refiero sobre todo a la función del O.T. en la recuperación de la salud en el trabajo arteterapéutico y no tanto a su función de puente entre el mundo interior narcisista del/la bebé y su mundo exterior[2]. Recurro a la mirada holística, que entiendo es interesante para la comprensión del proceso de subjetividad y complejidad de la creatividad y de su valor en el ciclo del desarrollo humano,  haciendo hincapié en el fenómeno autopoiésico y la función reguladora del O.T. 

Este tipo de elaboración filosófico-cosmovisiva relaciona los estudios científicos con la vida práctica, donde el mundo es una complejidad en la que TODO se encuentra entrelazado y sujeto a las mismas leyes físicas: tejido con los mismos hilos. En este lugar, entiendo el O.T. como un elemento  necesario para el mantenimiento del equilibrio y recuperación de la salud emocional, en su sentido tanto material, como energético (cuántico).

Humberto Maturana y Francisco Varela buscaron la simulación informática más simple de una red de procesos celulares, en la que la función de cada componente fuese ayudar a producir o transformar otros componentes de la red. Al igual que en la célula, esta red autopoiésica debería crear su propio límite. Usaron los modelos de redes llamados “AUTÓMATAS CELULARES” que había desarrollado la cibernética[3].

Kauffman aplicó su modelo a las redes genéticas de organismos vivos y pudo extraer sorprendentes predicciones que resultaron ajustadas años después. Por ejemplo: cada gen de la cadena de ADN es regulado directamente sólo por otros pocos genes. El modelo del genoma exhibe la propiedad de homeostasis[4], característica de todos los sistemas vivos, sujetos a su vez a la Ley de la Entropía o tendencia al desorden (Ilya Prigogine[5]), donde se hacen imprescindibles factores de regulación de esa homeostasis y donde se encuentra por tanto la creatividad, en ese Lugar Transicional entre el consciente y el inconsciente, entre el orden y la entropía.

También se da un cambio estructural permanente en la red que corresponde a una mutación en el sistema genético – por ejemplo un cambio en el patrón de conexiones o en la regla de conexión-. Esto puede explicar la adaptación evolutiva: Las redes en la frontera entre orden y caos  o sistemas en equilibrio se adaptarán típicamente de forma gradual al medio pero, si fuese necesario, ocasionalmente pueden cambiar de forma rápida. 

Este proceso se observa a su vez en el desarrollo temprano humano, en el momento en que se está generando una estructura energética, psicológica y fisiológica: cuando la persona que cría no es suficientemente buena[6], se genera un cambio en el patrón de conexiones, una adaptación para la supervivencia, en la que el O.T. adquiere un papel importantísimo y rescatable en el campo arteterapéutico para el trabajo en el camino de la recuperación de la salud.

El desarrollo humano, más allá del deseo.

Biólogas y químicas[7]han conseguido sintetizar sistemas químicos autopoiésicos en laboratorio. ¿Qué constituye vida en su forma mínima?  Una red autopoiésica se basa en tres criterios: el sistema deber ser autolimitado, autogenerador y autoperpetuante. Las bacterias cumplen estos criterios, y el ser humano (como otros sistemas multicelulares, escuchándose en congresos e investigaciones paralelismos con el mismo entramado social), aunque todavía es especulativo hablar en estos términos: es un campo abierto de investigación. Maturana y Varela señalan que estos tipos de sistemas vivos multicelulares difieren ampliamente en los grados de autonomía de sus componentes –el todo es más que las partes-.

Los sistemas sociales funcionan por criterios desnaturalizados y deshumanizados (globalización, regímenes totalitarios, capitalismo, desigualdad…), de modo que los sistemas humanos: una familia, además de compartir el espacio natural y físico como clan, comparte y se rige por el sistema de comportamiento moral de su cultura: estos roles son variables y dependen del tiempo y el lugar, en un sentido socioantropológico.

El comportamiento, en el terreno físico, está gobernado por la “leyes de la naturaleza” de causa y efecto, en el terreno social se rige por normas o leyes generadas por el sistema social y en el desarrollo cognitivo se rige por criterios de adaptación a las circunstancias de cada crianza. Las reglas sociales pueden romperse, pero las naturales no. Los seres humanos pueden escoger entre obedecer una regla social o no, pero  las moléculas no pueden escoger si deben o no interactuar, ni las bebés escogen ni a sus criadoras, ni las circunstancias de su nacimiento. Los sistemas sociales no serían por tanto, según Maturana, autopoiésicos, pero sí lo sería el desarrollo madurativo. 

Donde vemos vida, desde las bacterias hasta los ecosistemas a gran escala, observamos redes con componentes que interactúan entre sí de tal modo que la red entera se autorregula y organiza. La principal característica de un sistema autopoiésico es que experimenta cambios estructurales continuos, mientras que preserva su patrón de organización en forma de red. Por ejemplo, el sistema nervioso de un organismo cambia su conectividad en cada percepción sensorial, pero esto no le hace perder su autonomía. El medio únicamente desencadena los cambios estructurales, no los especifica ni dirige. Estos cambios a su vez afectarán a su futuro comportamiento. Es decir, un sistema estructuralmente acoplado con su entorno, es un sistema que aprende. Mientras viva, un organismo se acoplará estructuralmente a su entorno. Su continua adaptación, aprendizaje y desarrollo son las características clave del comportamiento de los seres vivos. 

En esta interactuación con su entorno, un organismo vivo sufrirá  una serie de cambios estructurales y con el tiempo formará su propio camino individual de acoplamiento estructural. En cualquier punto de este camino tiene un historial, un diario de su desarrollo previo y su ontogenia. Esto implica que su comportamiento está determinado por su estructura (secuencia de cambios estructurales)  y su patrón de organización (características esenciales del sistema que determinan su identidad). Según Maturana, el organismo vivo realiza cambios estructurales autónomos por lo que, aún estando determinado su comportamiento por su estructura, también es libre. Es decir, el hecho de que el comportamiento esté estructuralmente determinado no significa que sea predecible. 

Sobre la creatividad.

La teoría de la autopoiesis demuestra que la creatividad –la generación de configuraciones que son constantemente nuevas- es una propiedad fundamental en todos los sistemas vivos sanos. 

La periodista Soledad Onetto entrevistó en 2017, en la Universidad de Chile,  a Maturana, ganador del el Premio Nacional de Ciencias en 1994, junto con el ganador del Premio Nobel de Física en 1999 Gerardus ‘t Hooft y la cantautora Anamaría Tijoux sobre los  procesos creativos en el arte y la ciencia.

Me interesa especialmente la aportación de Maturana y transcribo parte de la entrevista:

Soledad Onetto: ¿Se pueden potenciar, enseñar y combinar la creatividad?

Humberto Maturana: La creatividad no se enseña, se libera. El sistema nervioso opera distinguiendo patrones. Cuando se engaña a una ranita tirándole un trozo de papel en vez de un gusano y esta se la come, ella lanzó su lengua a su configuración de un gusano. Los seres vivos distinguimos configuraciones e intersecciones de configuraciones. Esto se potencia o se libera, dejándolo ser. Escuchando y respondiendo las preguntas de niños y adultos. No es que se potencie la creatividad, se abre el espacio para ella.

SO: ¿La creatividad se obtiene en ciertos momentos de iluminación o es una actitud transgresora?

HM: La creatividad es un fenómeno espontáneo de los seres vivos. Porque cada ser vivo comienza a inventar su mundo desde que empieza a vivir. Y depende por supuesto de cómo está hecho ese ser vivo y el espacio de diversidad en el que se va mover. En nosotros (los humanos) el bebé que nace viene a algo completamente desconocido en una ignorancia absoluta, trae ciertos elementos básicos de conductas y va a aprender un vivir de acuerdo al ámbito humano en el cual se encuentre. El tema es qué hace el entorno humano respecto a las preguntas de ese bebé. ¿Las escucho y las contesto o las niego y las hago callar? Ese niño/niña está aprendiendo el mundo, está siendo absolutamente creativo todo el tiempo. Nosotros restringimos ese espacio de creatividad con las respuestas que le damos, o abrimos ese espacio de reflexión, o lo exigimos al niño o niña en la obediencia. Si contestamos las preguntas de manera reflexiva, dejamos abierta la creatividad en el ámbito de la curiosidad que este niño o niña tenga. Cuando un niño hace una pregunta, es un regalo maravilloso que nos hace, porque nos muestra su espacio de curiosidad en que -sin preocuparos de la curiosidad- va ser espontáneamente creativo según las distintas circunstancias en las que se encuentra. Cómo guío yo -mamá o papá- la mirada, la atención del niño o niña. La niego o abro espacios reflexivos. Por eso es fundamental contestar las preguntas de los niños y según las contestemos el camino que van a seguir según las cosas que tengan como centro de curiosidad. Cada situación es motivo de una pregunta.

 

NOTAS

[1]Cualidad de un sistema capaz de reproducirse y mantenerse por sí mismo en una línea de cambios estructurales continuos, preservando un patrón de organización.

[2]El estadio transicional se utiliza “para designar la zona intermedia de experiencia entre el pulgar y el osito, entre el erotismo oral y la verdadera relación de objeto, entre la creatividad primaria y la proyección de lo que se ha introyectado, entre el desconocimiento primario de la deuda” (con el mundo exterior) “y el reconocimiento de ésta” (Winnicott, 1971).

[3]El estudio interdisciplinario de la estructura de los sistemas reguladores está estrechamente vinculado a la teoría de control y a la teoría de sistemas. Tanto en sus orígenes como en su evolución, en la segunda mitad del siglo XX, la cibernética es igualmente aplicable a los sistemas físicos y sociales. Los sistemas complejos afectan y luego se adaptan a su ambiente externo; en términos técnicos, se centra en funciones de control y comunicación: ambos fenómenos externos e internos del/al sistema. Esta capacidad es natural en los organismos vivos y se ha imitado en máquinas, I.A. y organizaciones.

[4]Forma de equilibrio dinámico que se hace posible gracias a una red de sistemas de control que constituyen los mecanismos de autorregulación.

[5]Orden y caos: entendiendo a Prigogine. De la revista “Neurociencia y culturaEnero 2014.

[6]Winnicott, 1971

[7]En discordancia con la fórmula y definición de la Real Academia y apelando a que en 300 años de RAE sólo se han ofrecido 13 sillones a mujeres, utilizo el sustantivo PERSONA para referir al uso genérico de los sexos. Para evitar una lectura farragosa, omito escribir ‘persona’ en cada alusión, dando por entendido que se sobreentiende: “Las personas amigas” quedará como “las amigas”. Siéntanse incluidas por tanto mujeres, hombres y trans* en esta apelación formal, sin pretensión ninguna de discriminar ni excluir a ninguno de los sexos.Utilizo el término trans* (Lucas Platero) con asterisco, para subrayar la diversidad de las vivencias de las personas que exceden las normas sobre lo que se prescribe como propio de mujeres y hombres.

 

BIBLIOGRAFÍA

Bateson, G. ”Pasos hacia una ecología de la mente”. Lumen Argentina, 1998.

Capra, Fritjof “La trama de la vida” Anagrama, 2006.

Gauchet, M. “El inconsciente cerebral”. Nueva Visión, Bs. As.1992.

Heidegger, M. “Introducción a la investigación fenomenológica”. Síntesis, Madrid, 2008.

Maturana, H. Y Varela, F. “El árbol del conocimiento”. Debate, 1996

Morín, E. “Introducción al Pensamiento Complejo”. Paris. ESF, 1990.

Morin, E. “El Método 5: La humanidad de la Humanidad” Cátedra, 2009.

Winnicott, D. “El destino del objeto transicional” 1959.

Winnicott, D. “Realidad y juego”. Gedisa, 1996.

Zohar, D. “La conciencia cuántica” Plaza y Janés, 1990